Cuba

Un enemigo silencioso: el ruido

Por Lianet Reyes Góngora (estudiante de Periodismo) 
Radio Angulo

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Te acecha en cada esquina, en la casa, en la voz de cualquier transeúnte o miembro de tu familia. Está en tus oídos cuando intentas escuchar una canción e imaginar que estás en el concierto de tu cantante favorito. Es más común en las ciudades: el tráfico, los vendedores, el ensordecedor sonido de la fábrica…
Sin embargo lo dejamos pasar sin prestarle atención, sin percatarnos que puede ocasionar severos daños a nuestra salud, desde ansiedad y trastornos del sueño, hasta sordera permanente y problemas cardiovasculares. Hemos llegado a considerar el ruido como un mal inevitable de la sociedad.

 

Ya en la Edad Media se conocía de sus consecuencias negativas. Por eso en algunas ciudades se limitaba el paso de los carruajes durante la noche con el objetivo de velar por el sueño de los ciudadanos.

 

Se dice que el sonido tiene como objetivo la comunicación; en cambio el ruido constituye un signo de alarma. Es este, por lo general, no deseado, desagradable, y casi siempre altera el bienestar de la persona. Sin embargo, hablamos de contaminación de las aguas, pero muy pocas veces tocamos el tema de la contaminación acústica.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declara que más del 80 por ciento de las personas que viven en las ciudades deben soportar niveles de ruido por encima de lo recomendable. Desde 1980, esta organización ha

investigado el ruido y sus efectos nocivos, implantando además, normas y pautas para la prevención de trastornos ocasionados por el mismo.

 

El oído fue creado como herramienta básica para la comunicación. En muchas ocasiones las lesiones auditivas irreversibles, que actualmente van en aumento, no tienen como causa la edad de la persona, sino la exposición de la misma a niveles de sonido por encima de lo normado y de forma continuada día tras día.

 

nivel intensidad sonido

Los niveles acústicos se miden en decibelios (dB) y se estima que para poder conciliar el sueño, se necesita un sonido de fondo de 30 dB o menos. A partir de los 65 dB, pueden producirse trastornos en el comportamiento de las personas. Por otra parte, si estás habituado a ruidos por encima de los 90 dB, equivalente a una pelea entre dos personas, puedes perder la audición de forma permanente.

 

En la actualidad holguinera, el ruido también forma parte de la vida cotidiana. La ciudad de Holguín es atacada por este enemigo, sobre todo en la parte central de la urbe: el cláxon de los automóviles, el motor de los mismos, el vecino y su música a todo volumen. En fin, la contaminación acústica es también un problema para quienes habitan esta parte de Cuba. Algunos de estos ruidos forman parte de indisciplinas sociales; otros son producto de la pérdida de valores.

 

Muchas personas en sus centros de trabajo se exponen a niveles acústicos nocivos para la salud, sobre todo en fábricas y centros recreativos, aunque las labores de oficina presentan sonidos que pueden dañar la estabilidad física y/o emocional de los obreros: la impresora, el aire acondicionado, el ventilador, por solo citar algunos.

 

Los centros escolares constituyen también una fuente de ruidos dañinos para la salud de los que asisten a él. Las escuelas primarias y secundarias ofrecen mayor rebullicio debido a la intranquilidad de los niños y adolescentes, pero también en universidades y preuniversitarios se observa este fenómeno acústico.

 

El problema en los vecindarios va desde los vendedores ambulantes, el paso constante de automóviles en localidades del centro de la ciudad, hasta los sistemas de ventilación, sobre todo en edificios. También constituyen fuentes de ruido los equipos electrodomésticos, la pelea de los vecinos, gritos y llamadas telefónicas.

 

consecuencias ruido salud

Es esta contaminación acústica la que provoca a enfermos cardiovasculares, con arteriosclerosis o alguna patología coronaria, infartos por ruidos súbitos. Por lo general las personas expuestas a estos ruidos padecen cefalea reiterada. Es este uno de los padecimientos principales en la población actual.

 

Sin embargo, la solución no está al alcance de la mano. Si bien algunos países como España, poseen leyes que rigen los niveles de ruido, habría que empezar por los hogares, donde peleas reiteradas alcanzan los 90 dB o más y pueden provocar aparte de la ya mencionada pérdida auditiva, problemas en el sistema nervioso y alteraciones en el comportamiento.

 

El ruido es un enemigo que se oculta en el quehacer cotidiano no sólo de los holguineros, sino de la población cubana en general, y el silencio respecto a este problema es en sí la situación más desconcertante.

 

 

Acerca de jmanuelr

Universidad de Sancti Spíritus ¨José Martí Pérez¨

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