Ajiaco

Cristina Escobar La nueva imagen de la TV. cubana.

http://lanuevareplica.com/archivos/julio/82-cristina-escobar-la-nueva-imagen-de-la-tv-cubana

 

cristina-1Yo escribía como un entretenimiento.La belleza femenina se conjuga con la brillantez de análisis e intelecto de una joven habanera que con unas envidiables cualidades acapara la atención de los televidentes cubanos dentro y fuera de la Isla.
Con solo 26 años su verbo cala profundo en los millones de personas que la observan en programaciones especiales, en los noticieros o en la Mesa Redonda.
Amable, pertinaz, agradable, incisiva, así es esta mujer llamada Cristina Escobar que tuvo que estudiar intensamente para aprobar exámenes de aptitud y conocimiento para entrar en la carrera de periodismo de la Universidad de La Habana.
Esta bella mujer, plenitud de juventud, soltera aunque con compromiso vive en la barriada de Luyanó en una casa que era de su recién fallecida abuela, mientras que sus padres, psicólogos, viven en un apartamento en el municipio de Playa.
Nueva Réplica supo de estas y otras aristas de esta bella mujer en entrevista exclusiva. Pero dejemos que sea la propia Cristina quien nos acerque a su historia y nos deleite con sus profundas deducciones.
¿Cómo te involucraste en el periodismo?
Cristina.- Estudié periodismo por accidente. Siempre me gustó escribir y yo fui actriz cuando niña, declamaba, contaba historia y andaba medio imaginativa en la primaria y secundaria, pero por cuestiones de la vida no estudie preuniversitario sino técnico medio en informática. En cuarto año, muchos de los que estudian técnico medio, se presentan a concursar por unas pocas plazas que por ese mecanismo se asignan en la universidad. Ese año estudié mucho, intensamente, pues no quería empezar a trabajar como informática sino alcanzar la carrera de periodismo. Me salió bien y al entrar, como había pasado tanto trabajo para lograr la plaza de estudiante, la aprecié mucho más y la aproveché al máximo.
cristina-2Amable, pertinaz, agradable…

¿Habías escrito algo antes?
Cristina.- Yo escribía ficción, cuentos, novelas cortas como un entretenimiento y después que empecé periodismo no he podido hacerlo más sobre esa temática y creo que fue por un trauma en primer año, cuando comencé a aprender la nota informativa, los leads, las oraciones de sujeto y predicado, en esas perfecciones que uno quiere encajar. Ese primer año fue muy intenso, me hice taquígrafa y reforcé el inglés que lo domino y la hablo bastante bien. La carrera de periodismo en Cuba es muy buena, muy completa. No te enseña un oficio en completo, una profesión sino te da una cultura general inapreciable, sembrarte las herramientas teóricas para interpretar la realidad, además de despertarte la sensibilidad artística a través de un largo conjunto de semestres de literatura, historia del arte, filosofía.
¿No te gustaba el periodismo gráfico?
Cristina.- Estuve un tiempo que pensaba dirigirme hacia el periodismo impreso, sobre todo cuando me inserté en Juventud Rebelde durante los años de estudio donde fui muy feliz con un grupo de periodistas que me dieron muchas oportunidades, pedí ir a la redacción internacional, fui de las raras porque la mayoría solicitaban cultura, nacionales o deportes. Tiempo después, pasó un águila por el mar y descubrí la televisión, y no fue en el aula, pues esa especialidad es muy fuerte y se aprende trabajándola, al principio mal y después un poco mejor. Descubrí que es el lenguaje más poderoso que hay en Cuba y hasta en el mundo. Pero si el periodismo impreso era fascinante comprendí que también me limitaba por las historias, la comunicación y las capacidades que quería desarrollar.
¿Incursionaste en la radio?
Cristina.- La radio la pasé feliz pero no tuve buenas prácticas y no la aprendí bien. Y en la televisión me percaté de que el mensaje llegaba a muchas personas, la posibilidad de hablar de transmitir con la palabra, con la música y de construir un sentimiento y de conducir un criterio, usando estas tres cosas unidas, me resultó tan fascinante y poderoso, que no he descubierto otra que pueda superarla en el canal del mensaje periodístico.
cristina-3

¿Cómo lograste entrar a la TV?
Cristina.- Nosotros tenemos un proceso de selección durante el paso por la Universidad y en ese tiempo viví con intensidad, absorbiendo toda la cultura general que podía. Yo fui una alumna muy tradicional, iba a todas las clases, siempre me esforcé por sacar buenas notas pues había pasado mucho trabajo para entrar y no me podía dar el lujo de ser mediocre en el estudio. Terminé con buen promedio, con título de oro y en quinto año se hace una selección de los estudiantes basado en sus intereses y promedio, y en función de las necesidades de los medios, se distribuyen. Vino una sola plaza para la televisión y me la otorgaron a mí dentro de un grupo grande de personas. Lo logré sin amistad y sin pasar anteriormente por ese medio.
Mi emisión en el sistema informativo es la revista Buenos Días, y desde que comencé me recogen a las 3.30 de la madrugada. Tenía mucha incertidumbre si me iba a poder sentir realizada, eso lo tiene todo el que va a empezar en la vida laboral y la televisión es fuerte porque hay una cantidad de mediaciones técnicas, de equipo pues cuando uno va a realizar un trabajo para prensa plana, esta frente a una computadora y después se convierte en una o dos páginas que otra persona lee porque le interesa. En la televisión no es así porque uno puede tener la mejor de las ideas, pero si no hay un camarógrafo que la entienda o le importe, si no hay un técnico que este pendiente que el audio se tome adecuadamente o un editor que no sepa componer la imagen, la idea se va a bolina y no importa tu brillantez. La televisión es muy agresiva, muy fuerte, absorbente como medio pero me he sentido feliz y he tenido mucha suerte porque venía de la universidad de un ambiente muy sano y he tenido que batirme en ambientes muy difíciles, competitivo.
cristina-5La televisión es muy agresiva…¿Siendo tan joven no te ha costado trabajo abrirte el camino?
Cristina.- Desgraciadamente en Cuba hay un enfrentamiento generacional donde existe una desconfianza hacia los jóvenes y batir eso no es fácil y aun no lo hemos logrado. Pero cada día que un joven ocupa una posición de decisión o protagónica o sensible o que otrora lo ocuparon personas muy probadas es un éxito para esta generación hija del período especial que creció en las mejoras condiciones de educación pero las peores desde el punto de vista social. Por eso digo que es un éxito y sin miedo hay que tomarlo, pero desgraciadamente en las personas seguimos premiando la historia, la experiencia y no premiamos las capacidades. Las personas de más edad quieren seguir imponiendo sus duras historias a los que vienen nuevo que no tienen una misma formación, porque no es igual un periodista de los años 70 que el formado en los tiempos de Internet, y en los tiempos de una Cuba cambiante y abierta al mundo.
¿Entonces has chocado?
Cristina.- He chocado con ese enfrentamiento generacional, con las dificultades económicas de la televisión pues es un medio muy costoso y tener una televisora pública cuesta mantenerla y más en un país bloqueado que se ha alargado más de la cuenta..
¿Cuáles son tus proyecciones en la televisión y en el futuro?
Cristina.- He tenido la suerte (porque esta se hace, se construye y se merece) de que se ha confiado en mí para tareas muy importantes que tienen que ver más con una orfandad y una brecha generacional que se produjo en distintos medios lo cual ha provocado que los jóvenes hayan llegado por accidente o por ausencias en ves de que haya una verdadera estrategia para que los jóvenes vayan creciendo, y así ha sido para mi en todos los lugares donde he llegado. Por eso no dejo que la fama me suba a la cabeza. .
Tras graduarme fui directo para el Sistema Informativo de la Televisión y colaboro con la Mesa Redonda hace poco más de dos años, primero como panelista y después como moderadora que es una responsabilidad enorme, pues debes escribir guiones, dirigir un equipo. He tenido mucha suerte pues moderar una Mesa Redonda con apenas un año de graduada, un programa insigne de la televisión cubana y de la Revolución, con la confianza ciega que han depositado en mi los dos fundadores (Randy y Arleen). Es a la vez el programa informativo más flexible, amplio, completo y donde más competencia uno puede desplegar de todos los que existen en la televisión cubana. Nunca un noticiero de las ocho de la noche va a tener más potencialidades como el de la Mesa Redonda, conducida, escrita por un periodista y sin un telepronte. La Mesa Redonda no es perfecta pero es lo mejor que tenemos los periodistas para desplegar nuestras competencias y llevar un mensaje al pueblo, por eso tenemos que defenderla y yo me desvivo por mantener ese espacio como me desvivo también por toda la prensa cubana.
La Mesa Redonda es la reivindicación de que los noticieros y los espacios informativos son de periodistas en primer lugar, y no puede ser como funcionamos nosotros en la televisión que quedamos secuestrados por la técnica o por las condiciones económicas que limitan las potencialidades creativas de un periodista.
cristina-6La prensa en Cuba esta llamada a cambiar¿Crees que los noticieros hay que mejorarlos, cambiarlos?
Cristina.- La prensa en Cuba esta llamada a cambiar eso no es un secreto para nadie. Es un proceso muy interesante, pues la juventud cubana, y yo misma que nací en 1987 y me gradué en 2011, crecimos con una filosofía de Plaza sitiada en la  cual la filosofía era que si exponemos nuestros defectos todo se usará contra nosotros. Y hemos visto en las experiencias de los últimos meses, que no es tal cosa. Estamos exponiendo como nunca nuestros defectos y no ha pasado nada. Diría que hay que exponer más, con más profundidad y eso hace que la prensa tenga que cambiar pues hasta ahora los cambios han sido epidérmicos.
La buena noticia es que hay una conciencia de eso, desde el gremio, desde el poder, de que eso necesariamente tiene que cambiar porque no es un capricho de periodistas y de intelectuales, sino una necesidad porque en eso se juega la credibilidad de la Revolución; dónde esta el mensaje de los decisores, dónde esta el mensaje político, en la información, en los noticieros. Si la gente que te ve o te lee, no te cree, entonces perdiste. Esa batalla hay que salvarla del estancamiento que tiene, de esa prensa vieja. Hay una conciencia aunque falta que existan más jóvenes, más personas con capacidad y mente abierta.
¿Crees que sea la incapacidad de los periodistas, u otras trabas que se imponen?
Cristina.- La profesionalidad en el sector periodístico esta comprobado y no es un problema como ocurre en algunos países de América Latina. El problema esta en que llegan muchos jóvenes a los medios, ven lo que hacen sus mentores y entonces ese joven que se formó en una escuela, con una retórica y narrativa política distinta, va a hacer lo mismo para encajar. Mantenerse aislado de eso conlleva una batalla muy fuerte.
¿En tu caso, ha sido suerte o perseverancia?
Cristina.- No me canso de decir que he tenido mucha suerte pero también me la he tratado de construir porque yo hablo de política, y hacerlo en Cuba donde todo el mundo cree que sabe de política como de pelota o medicina, (lo cual es fascinante porque se ha creado una conciencia política en un pueblo muy formado) hay que hacerlo con alto sentido de responsabilidad, sin superficialidad y de qué es lo que estas defendiendo, que no es una persona, una institución, tiene que ser en primerísimo lugar un ideal, un principio, un valor, un proyecto de país que es mucho más grande que las personas, las circunstancias e instituciones. Y ese tiene que ser el principio que lleven los jóvenes ante un micrófono en un país donde muchas personas quieren llevar sus problemas y resolverlos. Tienen que saber qué es lo que estamos defendiendo. La conciencia crítica que trae consigo un país tan expuesto a la política donde todo lo define la política: porqué el transporte esta malo, porque mi salario no es suficiente, eso tiene una connotación política y después económica. Entender eso es fundamental y por eso me dediqué a la política y no es que solo me guste ese tema, sino que me he propuesto tratar de entender los procesos internacionales.
cristina-7¿No te escogieron por ser bonita?
Cristina.- No tiene nada que ver con eso. Cuando entre en la televisión, pesaba 20 libras menos, andaba con un moño, tenis. Ha sido un descubrimiento, hasta para mí, percatarme de que he nacido para comunicarme de la manera que lo estoy haciendo. Sabía que tenía capacidad de comunicación porque me leía algo y lo podía repetir o contarla, pero no conocía que podía sentirme tan cómoda trasladando un mensaje a gran cantidad de personas. Tengo muchas satisfacciones, por ejemplo, que algunos jóvenes digan que quieren estudiar periodismo porque me ven. Pero la más grande es, como me ocurrió hoy, que una persona humilde me vea en la calle,  pregunte si soy Cristina y diga: me gusta lo que haces porque eres de las personas que puedo sentarme a oírte y entiendo lo que dices. Y eso es muy gratificante, que el mensaje llegue a personas que no tienen ni idea del porqué Ucrania es tan importante para su vida, o que Bolivia tenga acceso al mar o porqué es importante que el Congreso de Estados Unidos acabe de decidir las cosas que tienen que ver con el bloqueo. Siempre que voy a enviar un mensaje pienso en las personas del humilde barrio en que nací y vivo, en Luyanó. Uno debe tenerle respeto a quienes te estan viendo y oyendo más allá de que concuerdes o no con el mensaje político que heredaste. Porque todos nosotros hemos heredado consignas, palabras, slogan. Despojarse de todo eso, resemantizarlo y convertirlo en un lenguaje propio es el desafío de esta generación que va a tener que vivir sin los líderes de la Sierra Maestra. Cómo lo vamos a hacer, cómo vamos a vivir sin Fidel, sin Raúl y cómo vamos a mantener el proyecto revolucionario, ese es el reto.
¿Como joven, qué piensas de las relaciones entre cubanos que viven dentro y fuera de la Isla?
Cristina.- Tengo muchos amigos en Estados Unidos. Hay una parte de esta generación que va a estar del lado de allá.  Aquí, en Cuba, una generación que no esta en contra de la emigración, ni la critica como se hizo en otros tiempos pues es casi un proceso natural. Esta generación ve todas las películas de Estados Unidos, incluso hasta las últimas que aun ni se han rodado en los cines de ese país, que esta al tanto de lo que ocurre en la vida cultural norteamericana, a través de Internet, facebook, es una generación muy abierta al diálogo, muy familiar, a hablar inglés; no se va a llegar a ningún lado con un discurso de enfrentamiento. Poco a poco, tengo la esperanza, que esos jóvenes emigrados, adquieran participación política y puedan ejercer cambios provechosos para Cuba. Somos cubanos aquí y allá y será fundamental la unidad entre todos, estén donde estén.

Acerca de jmanuelr

Universidad de Sancti Spíritus ¨José Martí Pérez¨

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *