Cuba

El VII Congreso del Partido entre principios, expectativas y mitos (Il)

Ante la nación cubana la posibilidad de proyectar su propio destino y corregir insuficiencias, profundizando las favorables condiciones que ha creado la Revolución… Frank Agüero Gómez http: cubahora.cu  Cuando se […]

Ante la nación cubana la posibilidad de proyectar su propio destino y corregir insuficiencias, profundizando las favorables condiciones que ha creado la Revolución…

Frank Agüero Gómez
http: cubahora.cu

 
Cuando se celebró el Quinto Congreso del Partido (1997), lejos estaba suponer cuánto más durarían las escaseces y sueños aplazados por la crisis económica que Cuba enfrentaba.

Derivada esta última, como se sabe, de la reconversión capitalista de los hasta entonces aliados socialistas, sumado al recrudecimiento del cerco imperialista y el oportunismo de quienes desde afuera creyeron llegado el momento de la restauración prerrevolucionaria en el archipiélago rebelde del Caribe.

Ciertamente, era muy pronto para ver la luz, a pesar de que se habían generado respuestas a cruciales problemas de la nación en el llamado Período Especial de Tiempo de Paz y diseñado vías elementales para acumular recursos y reemprender nuevos caminos hacia el futuro socialista.

Todas las decisiones contaban con el consenso del pueblo y de las estructuras de la sociedad civil, dispuestos los ciudadanos a sortear los sacrificios inmediatos por no perder las conquistas que trajeron la Revolución y el socialismo, a pesar de insuficiencias y errores apreciables.

Pero aún no se enfrentaba la disyuntiva que se desataría poco después con el nombre de Batalla de Ideas, consistente no solo en medidas defensivas para frenar renovados apetitos imperiales, sino abarcadoras de un amplio programa de desarrollo social, cultural e ideológico, que implicó varios años de una amplia movilización de masas.

Como conductores de ese proceso de audaces proyectos estaban las nuevas generaciones de profesionales formados por la Revolución educacional, encargada de seguir la obra de sus mayores.

El Comandante en Jefe Fidel Castro resumía lo que estaba pasando en esos años con una profunda e inédita definición del concepto de Revolución, explicitada el Primero de Mayo del año 2000.

El pueblo no renunciaba a las metas discutidas por toda la población y aprobadas en el Quinto Congreso de la vanguardia partidista, definidas en el documento-programático discutido por millones de personas: El Partido de la unidad, la democracia y los derechos humanos.

Allí se fundamentaba la sociedad que se construía y defendía de las amenazas externas, detallaba sus caminos económicos y, en particular, el sistema de instituciones políticas, estatales y sociales del socialismo cubano.

Concluía el citado documento concordando en la necesidad de perfeccionar y preservar lo que se había conquistado, fruto del pensamiento y sacrificio revolucionario de varias generaciones, para desenmascarar las promesas y mitos enarbolados por neoliberales, capitulacionistas y neoanexionistas

La batalla por el retorno de Elián González, el fin del terrorismo y de las acciones subversivas contra Cuba, junto al reclamo de liberación de los Cinco Héroes, la devolución del territorio ilegítimamente ocupado de la Base naval yanqui, y la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero, no se desligaban de los objetivos históricos planteados en el evento partidista.

En efecto, tales demandas procuraban la paz y tranquilidad imprescindibles para continuar modelando el desarrollo futuro de la nación en las nuevas condiciones de la economía nacional, la cual avanzaba modestamente en un contexto internacional en el que irían apareciendo nuevos aliados y formas de cooperación entre las naciones del continente inéditas hasta entonces. .

SOCIALISMO PRÓSPERO Y SUSTENTABLE

Al VI Congreso (2011) correspondió aprobar los lineamientos económicos y sociales del Partido y de la Revolución para el perfeccionamiento de la obra edificada en más de cinco décadas.

El objetivo: “Construir un socialismo próspero y sostenible”, como definió el nuevo Primer Secretario del Comité Central del Partido, General de Ejército Raúl Castro, elegido en el propio cónclave, ante el imprevisto de sustituir al líder histórico de la Revolución al frente de la dirección revolucionaria, por limitaciones de salud.

Durante meses de elaboración de ideas, análisis en grupos de trabajo, discusión por sectores y con toda la población, incluido la propia militancia, se aprobaron 313 lineamientos a ejecutar en un período que necesariamente rebasa el relativo breve lapso de un quinquenio.

Ellos recogían más de 800 000 propuestas derivadas de un vasto proceso democrático que incluyó analizar todas las opiniones, incluidas aquellas que no tenían consenso.

Estos lineamientos se agruparon en 12 políticas que abarcan desde la macroeconomía y las finanzas, modelo de gestión económica, distintas variantes de propiedad, incluyendo organizaciones empresariales y actores productivos individuales y colectivos, estrategias para servicios sociales, construcciones, viviendas, recursos hidráulicos, transportaciones, políticas de empleo, seguridad y asistencia social, etcétera.

La alta cifra y variedad de criterios de la población se inclinaron a mantener y actualizar los rasgos característicos de la política social diseñada por la Revolución, corazón del modelo socialista e interés particular de las familias, lo cual se evidenció en la privilegiada atención que recibió el tema en los debates populares y por los delegados e invitados al evento partidista.

La voluntad mayoritaria de la nación se pronunció por continuar preservando el acceso gratuito a los servicios de educación y atención médica, la cultura, el deporte, la seguridad social y la protección mediante la asistencia social a las personas que lo necesiten.

LO QUE TOCA AL PRÓXIMO CONGRESO

El sustancioso proceso de discusiones populares dejó un programa cuyo balance final corresponde hacer al VII Congreso del Partido, previo los análisis periódicos que se han venido realizando durante los últimos cinco años, desde las organizaciones de base, pasando por las estructuras municipales y provinciales partidistas hasta los plenos ordinarios del Comité Central.

Del mismo modo, los controles de los organismos estatales y gubernamentales encargados de la implementación han seguido el ritmo de los acuerdos y rendido cuenta en las reuniones del Consejo de Ministros y las sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional del Poder Popular

Como parte de las transformaciones derivadas del VI Congreso y de la Primera Conferencia Nacional del Partido, celebrada en enero de 2012, se ha venido perfeccionando el sistema político cubano, sin que se modifique su naturaleza ni se obvien los principios fundamentales. .

Los acuerdos llevan a implementar y reforzar mecanismos de vigilancia y control populares, la participación del pueblo en la toma de decisiones, control y publicidad de las disposiciones que más le competen, activando a la vez el rol de los medios de difusión masiva y de los propios órganos electivos del sistema del poder popular, sin lo cual sería impensable alcanzar el socialismo próspero, sostenible y democrático como objetivo al más corto plazo.

El VII Congreso del Partido, según se ha expresado públicamente, debe aprobar, además, el proyecto teórico Conceptualización del Modelo Económico Social Cubano de Desarrollo Socialista, documento en elaboración y recién analizado por los delegados e invitados a la cita partidista.

Junto al anterior, el máximo evento partidista analizará el Programa de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030. Propuesta de Visión de la Nación, Ejes estratégicos, Objetivos y Sectores Estratégicos.

Este Programa de Desarrollo está dirigido a resolver los problemas estructurales de nuestra economía, a partir de políticas de gobierno con enfoques integrales y sostenibles, que respondan a una visión estratégica y consensuada de mediano y largo plazos, según lo divulgado oficialmente.

La profundidad de los temas en discusión, fruto y continuidad de procesos que nacieron hace varios años, por supuesto que tomará en cuenta el nuevo contexto creado en el país, las coyunturas internacionales y las ideas que se han venido implementando o están en proceso de concreción práctica, requeridas de las pruebas definitivas del tiempo.

Entre balances y expectativas, el próximo cónclave partidista deberá defender los principios fundacionales de la Revolución y del Partido que la dirige, distinguiéndolos de mitos sobre la superioridad del capitalismo o la supuesta incapacidad del socialismo para conquistar lo que históricamente se ha propuesto.

Lo advertía el Líder histórico de la Revolución al clausurar el V Congreso del Partido:

“¿Puede permitirse la idea de que algo o alguien destruya todo esto, todo ese esfuerzo, todo ese avance, toda esa historia? No. Si buscamos vacunas contra el SIDA y hasta contra el cáncer o algunas formas de cáncer, hay que vacunarse contra las más graves enfermedades políticas.

”La peor enfermedad, la más terrible, la más dramática que pudiera existir en el orden político, social e histórico para nuestra patria, es que un día esta Revolución sea destruida por los mismos revolucionarios. Contra eso hay que estar inmunizado al ciento porciento. Lo tiene que garantizar el Partido, y su dirección es fundamental. Tales seguridades hay que buscarlas siempre”.

Acerca de jmanuelr

Universidad de Sancti Spíritus ¨José Martí Pérez¨

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