Ajiaco

Nuevos precios para productos agrícolas: No siempre juega la lista con el billete (+ Fotos)

Los que más incumplen los contratos con Acopio son Sancti Spíritus, Trinidad y Cabaiguán. (Foto: Vicente Brito/ Escambray) Por Jose Luis Camellón. http://www.escambray.cu/2016/brechas-en-la-comida-fotos/ A raíz de la aplicación de la […]

Los que más incumplen los contratos con Acopio son Sancti Spíritus, Trinidad y Cabaiguán. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

A raíz de la aplicación de la nueva Resolución de precios, diversos renglones agrícolas han experimentado una disminución en las entregas que impacta en la comercialización y las ofertas

Unos lo achacan al período final de las cosechas; otros, al impacto de la sequía, algunos admiten que las producciones y el transporte son insuficientes y, muchos coinciden en que la comida está aguantada. Lo cierto es que a partir de la Resolución 157 del 2016 del Ministerio de Finanzas y Precios, que establece precios máximos de compra y venta para productos agrícolas de primera calidad, se ha creado un bache en el abastecimiento de viandas y otros renglones en la provincia que ha obligado, incluso, a realizar envíos desde otros territorios para cubrir encargos estatales.

La regulación de precios ha tenido aceptación en el pueblo y de forma general en las sitierías; sin embargo, en el surco y sus alrededores, no todo ha sido color de rosa; hay incumplimientos en los contratos, criterios que difieren de los márgenes de utilidades plasmados en la Resolución y, en los casos de la cebolla y el ajo, desacuerdo con la forma de venta por libras.

Una cosa ha sido la buena nueva de esta segunda rebaja de precios minoristas en apenas cinco meses y, otra, la inestabilidad de la comida en varias formas de comercialización, la retirada de no pocos carretilleros y el cierre de más de un centenar de puntos de venta. Sancti Spíritus, Trinidad, Cabaiguán, Jatibonico y Zaza del Medio, entre otros lugares, son ejemplos de esas irregularidades.

Las últimas ferias dominicales en la cabecera provincial demuestran la caída de la oferta; en la malanga se concentra el reclamo más acentuado de los consumidores, situación en la que incide la regulación de precio en ese recinto, que obliga al concurrente a venderla por debajo de como se aprobó en la reciente resolución.

Escambray prefirió esta vez acercarse al escenario agrícola y pulsar el comportamiento del contrato y las entregas, sobre todo, en dos emporios productivos: Banao y Cabaiguán.

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No he dejado de entregar, pero hay cultivos como este que el costo es muy alto, explica el campesino David Pérez Luna. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

¿CONTRATOS SOLO EN EL PAPEL?

Vale decir que en lo que va de año los establecimientos de Acopio en la provincia —más de 60— reportan niveles de ventas superiores a igual etapa anterior. A pesar de la amplitud que muestran las estadísticas en los acápites de siembra, producción y comercialización, el número no siempre es el mejor reflejo de la realidad, porque alrededor del contrato existen fisuras e irrespeto y, entre el plan y la oferta, sonados incumplimientos.

Por ejemplo, en Cabaiguán, en abril, varias cooperativas incumplieron en cantidades significativas los planes de viandas, algunas no hicieron envíos a Acopio incluso con contratos firmados y hubo hasta bases que en el mes no suscribieron compromisos productivos para ese destino.

Otras, como la Niceto Pérez y la Julio Hidalgo, que se planificaron aportar 3 y 2 quintales de viandas, respectivamente, lograron una entrega real de 60 y 457. ¿Qué objetividad tuvieron esos planes? ¿Acaso esas cantidades de viandas sorprendieron a los productores? ¿Puede hablarse de que la Empresa Agropecuaria y Acopio tenían un control efectivo de las cosechas y la producción?

Quizás una de las verdades que hay detrás de esas evidentes brechas entre el surco y la tarima la señala Pedro Álvarez, presidente de la Cooperativa de Producción Agropecuaria 13 de Marzo.

“Cada vez que hacemos un análisis de la contratación nos sale a la luz que está mal hecha y la responsabilidad está compartida entre Acopio y la base productiva; vamos acomodando una contratación para que la cooperativa pase el año sin mucho atosigamiento en los controles que se realizan; ese es el mayor problema que nos pasa, lo demás es echarnos las culpas unos a los otros. Hasta que Acopio no vea como suyo un problema de comercialización de la cooperativa y viceversa no vamos a resolver este problema”.

Según cifras oficiales, Cabaiguán computó en abril una producción total de viandas de 266.5 toneladas; Acopio contrató 154 y las 40 bases productivas entregaron 124.6, el 65 por ciento del plan.

O sea, que al principal destino definido para las viandas —Acopio— se aportó el 46 por ciento de lo producido en el mes. ¿A dónde fue a parar el resto de la comida? ¿Las 112 toneladas que quedaron fuera del contrato de Acopio y las 30 del incumplimiento se habrán consumido por los cerdos, vendido en las ferias, carretillas u otros encargos estatales? ¿Falló la producción, bajó el rendimiento, o es que existe una gran puerta de escape?

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Algunos campesinos opinan que hay que bajar los precios, aunque, ir de extremo a extremo tampoco es bueno, porque hay cultivos que cuestan más. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

En el contexto de la nueva Resolución, una cosa ha sido la comida en el papel y otra, en la tarima. El plan de Acopio para mayo asciende a 281 toneladas de viandas y, hasta el día 23, la entidad solo había recibido 63 toneladas, el 22 por ciento del contrato, refiere Yamilé Quintero, al frente de la entidad en Cabaiguán.

“Después que empezó la Resolución —agrega— han disminuido las entregas de las producciones a Acopio; por ejemplo, solo de cebolla hemos comprado 2 quintales, de ajo ninguno, está contratado, pero no ha entrado más; tenemos plan de envíos a Sancti Spíritus y otras provincias, vemos difícil llegarle a las cifras porque se está incumpliendo el contrato y para cubrir el consumo social del municipio estamos trayendo viandas de otros lugares”.

¿Por qué se ha perdido parte de la comida a raíz de empezar la Resolución?, preguntó Escambray a Marcos Bernal, presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Alfredo López Brito.

“La mayoría de los campesinos está esperando a ver qué sucede en los cambios de precios; aunque parezca que no, siempre hay fuga de comida, se ha demostrado que algunas casas son almacenes ocultos y sacan el producto a la tarima con un precio por delante y hay otro por detrás, aquí se han tomado medidas con eso, pero la gente se ha aguantado a ver qué pasa y los jornales están a 150 pesos, no pueden vender tampoco tan barato”.

BANAO POR DENTRO

El abastecimiento de la cabecera provincial tiene gran dependencia de Banao, hasta mediados de mayo las entregas a Acopio distaban de acercarse a lo planificado; según datos del punto de recogida, de las más de 140 toneladas de viandas y otros renglones contratadas para el mes, hasta el día 17 se reportaban 22.

Una inquietud de las cooperativas guarda relación con la negativa aplicada en el punto situado en la localidad de reconocer el margen comercial a la CCS por la mercancía llevada hasta allí. Tal irregularidad se rectificó y fue solucionada.

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Ricardo Obregón: “Lo que más pasa en Banao es que se contrata, después no se ratifica y se incumple la entrega. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

Vladimir Mesa, al frente de los cultivos varios en la Empresa Agropecuaria Banao, apunta que la entidad tiene incumplimientos con la entrega de viandas a Acopio, son planes altos y esta zona por tradición no era viandera, eso tiene un proceso y los planes no descargan de momento.

“Con los puntos de venta que tiene la empresa en Sancti Spíritus –seis— confrontamos un desabastecimiento de más de una semana porque tuvimos que destinar nuestro transporte para trasladar el frijol de la canasta básica de Camagüey”, refiere Juan Carlos Sicilia, director general de la entidad.

Hemos querido llevar todo a la libra con una buena intención, pero hay cosas que no funcionan, precisa Vladimir Mesa. “El ajo —añade— no pesa, una ristra promedia sobre las 2 libras, al precio actual son 28 pesos, si se vende por unidades reporta 100 pesos, es una ganancia grande, pero ese cultivo es costoso”.

Freddy Alonso, reconocido productor de la zona, subraya que el respaldo productivo que se esperaba con la aplicación de la oferta y demanda no se comportó así y el país ha tenido que tomar estas medidas. “Creo que un precio de tomate a 25 pesos la libra, o a 18, era exagerado, pero de pronto disminuir a dos, provoca un aguante. La medida está bien tomada, hay que bajar los precios, aunque, ir de extremo a extremo tampoco es bueno, porque hay cultivos que cuestan más. Creo que algunos productos van a estar en los ranchos o debajo de la tierra, sacarlos, daría pérdidas”.

Ricardo Obregón, jefe del punto intermedio —Acopio— manifiesta: “Lo que más pasa aquí es que se contrata, después no se ratifica y se incumple la entrega. Otro problema es que no dispongo de estibadores y tengo que poner en esa función a los dos controladores productivos que ganan por visitar las plantaciones.

“Se está dando una estadía de la producción en la nave y no estamos preparados con el transporte, si llegara esa cantidad de comida que está contratada, hace falta un tren en Banao para llevársela porque no hay carros”, explica Ricardo Obregón.

Héctor Castellano, presidente de la CCS Ramón Pando, suscribe que esa base sí sostiene el ratificado y cumple los contratos, “Posiblemente haya que recontratar un poquito más, no es que dejamos una reserva, sino que ha habido una respuesta de los productores. La oportunidad para que no se nos quede comida es ratificarla semanalmente y que Acopio pueda preparar la recogida”.

“Con los acopios hay precios para los cuales no está preparado el campesino, como es el caso del ajo y la cebolla; no es que sean malos precios sino que el productor incidió en un grupo de gastos pensando que le iba a sacar un poco más de utilidades; es mucha la diferencia entre lo que había y la decisión que se tomó con estos renglones, por eso no se ven ahora en las placitas y mercados, no juega la lista con el billete”, advierte Mario Fiallo, presidente de la CCS Josué País.

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El abastecimiento de la cabecera provincial tiene gran dependencia de Banao. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

“El boniato en Banao no rinde mucho —agrega–, es muy costoso y que el productor le pueda sacar 55 pesos al quintal no da. Era un abuso vender al pueblo una yuca a 2.50 pesos; pero a 60 pesos el quintal, para cobrarlo a 55 el campesino, lleva análisis; si queremos estimular que se siembre, debe pagarse más. Los guajiros tenemos la obligación de defender al pueblo, somos parte de él, lo que considero que en algunos productos deben hacerse estudios justos para motivar la entrega de comida”.

“En abril y lo que va de mayo hemos estado entre el 85 y el 90 por ciento en el cumplimiento del contrato de modo general en la provincia”, refiere Juan José Nazco González, delegado de la Agricultura y precisa: “Tenemos equipos de trabajo monitoreando esto, conocemos que hay muchos puntos que han cerrado, que han hecho rechazo a los nuevos precios, se ha estado discutiendo y aplicando lo establecido. Lo que nos toca es exigir que lo que está contratado se entregue y el precio que decidió el país es por el que tenemos que trabajar”.

Acerca de jmanuelr

Universidad de Sancti Spíritus ¨José Martí Pérez¨

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