Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente

LOS DRONES UN SECTOR CIVIL EN ASCENSO.

Por Felipe Alonso
Suplemento Transporte de El Economista

DRON

Las principales empresas de tecnología llevan ya varios años con el desarrollo de aviones no tripulados, que si bien han sido diseñados en un principio con fines militares, en la actualidad se están convirtiendo en un verdadero negocio para fines civiles adaptar las legislación es de cada país a su empleo, ya que no se puede dudar de su inmejorable empleo en labores de ayuda a control y a la vigilancia, en actuaciones que nada tienen que ver con un ataque a distancia contra un objetivo militar. Se puede visualizar el estado de una carretera, comprobar su nivel de tráfico, revisar una vía feroviaria; atacar un fuego en una zona de difícil acceso; llevar medicinas a un punto complicado… Todo dentro de un mercado que se ha abierto a, como puede apreciarse, muchas e importante labores sociales, y ahí e s hacia donde se dirige sin pausa su futuro.

Esta revolución industrial del dron, que incluso ha llegado a ser uno de los juguetes más vendidos en las pasadas navidades y a ser un importante regalo, en España, de cumpleaños y comuniones, está transformando las actividades de diferentes sectores empresariales de servicios, que pueden ir, desde la agricultura hasta la industria cinematográfica, según un estudio realizado por PwC, que considera que este incipiente mercado puede llegar a suponer un negocio de más de 127.000 millones de dólares, más de 113.000 millones de euros.

Hace ya unos meses, la Unión Europea anunció la apertura de un estudio para analizar cuál podía ser el impacto en el desarrollo tecnológico del dron, y se hizo una primera estimación de que en Europa podría representar en los próximos diez años un 10 por ciento de la inversión total en la aviación, es decir que rondaría sobre los 15.000 millones de euros anuales, tan solo en su vertiente tecnológica en el Viejo Continente.

La valoración que lleva a cabo el informe Clarity from above, de PwC, en sus conclusiones, muestra que el uso y la aplicación de los drones en los procesos de los diferentes negocios para los que pueden ser utilizados, está permitiendo a las empresas de sectores compatibles con los vehículos no tripulados aéreos, crear nuevas oportunidades de negocio, así como poder transformar sus modelos operacionales. Lógicamente, cada sector tiene sus propias necesidades logísticas, de vigilancia, de presencia… y por ello las empresas tecnológicas que desarrollan este tipo de aparato buscan formas de adaptarse a esas necesidades con soluciones a gusto del consumidor. Es posible que un cliente necesite más velocidad, que otro pida más posibilidad de carga, que tenga una visión periférica mejor para incrementar el poder de la cámara que lleve instalada, que… Soluciones las hay para todos.

No obstante, hay tres campos que parecen que son los que más interés tienen en el desarrollo de los aviones no tripulados. Por una parte, las empresas del sector de la distribución y la logística, con el envío de pequeña paquetería. Las principales empresas dedicadas a la cobertura de este tipo de servicios llevan ya un par de años con las pruebas para dar con el quid de la cuestión, antes de lanzarse a ese movimiento. No obstante, la empresa estatal de correos alemana está usando ese medio con el fin de llevar correo pequeño a islas que están aisladas del continente y que cuentan con un difícil acceso. Compañías como la francesa GeoPost, ya desarrolla su propio dron, o en el caso de Amazon y Google, ya se encuentran en una fase adelantada de pruebas para la utilización de UAV en las entregas de los productos comprados a través de sus sistemas de ventas de comercio electrónico.

Amazon, uno de los principales vendedores-distribuidores del servicio online, pretende entregar paquetes en menos de 30 minutos, y a un menor coste que en la actualidad. Según este distribuidor, un envío supone en este momento un coste de entre 1,40 y 5,60 euros, mientras que si se llegase a utilizar un dron podría rebajarse hasta 50 céntimos, para llevar a cabo una entrega en un radio de acción de diez kilómetros.

Pero este transporte también puede mejorar el uso sanitario y salvar vidas en lugar de quitarlas con su empleo militar. Por ejemplo, un dron podría llevar un desfibrilador a una persona que esté sufriendo un paro cardiaco en tiempo menor que una ambulancia, a una velocidad de 100 kilómetros a la hora, e incluso en una zona rural, donde las carreteras o los caminos sean escasos o estén en muy mal estado e incluso impracticables.

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Otra tercera aplicación, también de gran importancia, es el que se da en el sector de infraestructuras. Los vehículos aéreos no tripulados abren nuevas expectativas. La tecnología que pueden aportar los drones es capaz de ayudar, no sólo en trabajos de obras complejas, sino en materia de recopilación de datos o de control y vigilancia. Tal y como apunta el informe elaborado por PwC, los UAV son muy aptos para recolectar información relativa a la evolución de las obras, así como en las labores de mantenimiento e inspección. De hecho, ya hay un ejemplo en España con las pruebas que está llevando a cabo el ente público Adif, Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, con el proyecto Arid Lap. Un desarrollo de I+D que permite, gracias a los sensores y a la cámara que un pequeño vehículo volador puede montar, apreciar y detectar posibles anomalías que pongan en peligro el desarrollo normal del servicio de un tren de alta velocidad, por ejemplo, sabiendo en tiempo suficiente cuáles son las condiciones de la vía por la que debe discurrir.

A ello se debe añadir otra posibilidad, cuál es la de una vigilancia correcta de la orografía para apoyar en las labores, por ejemplo de extinción de incendios, o en materia de vigilancia.

Para todas estas tareas civiles, las grandes empresas llevan varios años con pruebas, y con la construcción de drones que cumplan esas funciones, como por ejemplo Siemens con su Areyon Scout, desarrollo realizado a través de la empresa Tecosa, perteneciente al grupo, o de Thales, con su modelo Fulman, totalmente realizado en España, y que ya ha sido presentado a entidades de servicios civiles, tales como la Policía Nacional o la Guardia Civil, y del que se está contemplando su aplicación en el control del tráfico, así como los modelos preparados por las grandes multinacionales de la aeronáutica como Boeing y Airbus.

A principios de año se anunció la adjudicación de un concurso en Galicia para la creación de un polo en el aédronomo de Rozas (Lugo) de tecnología avanzada de fabricación de drones a las empresas españolas Indra e Inaer, con una inversión de 115 millones de euros -que serán aportados unos 75 millones por parte de las empresas ganadoras del concurso al que se han presentado nueve fabricantes y 40 millones por parte de la Xuntagallega-. En este polo tecnológico se quieren desarrollar seis proyectos, que serían tanto de helicópteros no tripulados, por parte de Inaer, como de los clásicos aviones no tripulados lanzados por catapultas.

Los drones no sólo están de moda, sino que ya es una realidad que su cometido en el futuro supera al uso meramente bélico y su protagonismo en este tipo de acciones, sino que cada vez se acercan más a un uso civil y, por lo tanto, social.

15.000 millones de euros anuales que puede aportar el ‘dron’ en su versión tecnológica en Europa.

De acuerdo con las estimaciones que ha realizado el estudio llevado a cabo por PwC, sobre los ingresos que pueden generar los ‘drones’ en los diferentes sectores de la sociedad, no militares, de los ya indicados 113.438 millones de euros, se puede destacar:

40.271 millones de euros podían provenir del sector de las infraestructuras, vigilancia y apoyo de las mismas, así como de su mantenimiento y control de las obras.

 Estimaciones de ingresos generados por los ‘drones’

28.866 millones de euros estarían generados por las labores destinadas a la agricultura.

11.582 millones de euros son los que se pueden aportar en el transporte y la logística.

8.909 millones se aportarían de la seguridad, vigilancia y control de, por ejemplo, el tráfico en las carreteras.

7.840 millones de euros de entretenimientos y medios.

6.058.613 millones en telecomunicaciones.

25.000 millones en el sector minero.

Acerca de jmanuelr

Universidad de Sancti Spíritus ¨José Martí Pérez¨

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