Cuba

Que la corrupción no eche cuerpo

La falta de control es aprovechada por algunos para llevarse la tajada a casa.

Por: Enrique Ojito.
escambray.cu

De la mentira al delito y a la corrupción apenas media un paso; de la corrupción y el delito a la cárcel, nada;o sí, el tiempo en que la auditoría detecta la transgresión y actúaen consecuencia.

De la mentira al desfalco a las arcas del Estado solo media la falta de control, cuyos resquicios son aprovechados por algunos directivos, funcionarios y trabajadores para llevarse la tajada a casa, a riesgo de privarse ellos mismos del derecho a la libertad.

No hablo de quilos. Lastimosamente. Y coloco sobre la mesa un dato aportado por Contraloría Provincial: las afectaciones económicas cuantificadas a partir de las acciones de control ejecutadas por el sistema de auditoría en Sancti Spíritus ascendieron a casi 27 976 000 pesos en moneda nacional y a más de 1 113 700 CUP el pasado año, sin tener en cuenta las auditorías fiscales emprendidas por la Oficina Nacional de la Administración Tributaria.

Esa cuantía no salió de la nada; como tampoco considero que los auditores disfruten en plasmarla en el papel o concedan calificaciones a ojo de buen cubero. Más de una vez he escuchado criterios acerca de los avances palpables en la aplicación del control interno en entidades y organismos espirituanos. No soy quien para cuestionarlos. Pero, otro número llena de humo la cabeza: casi el 30 por ciento de las acciones de control con calificación fue evaluado de deficiente o mal en el 2016.

Entonces sobreviene la interrogante: ¿adónde fue a parar la orientación de la dirección política del país de meter en cintura el descontrol económico y financiero presente en ciertas entidades? La nación no solo se defiende escuchando a los máximos dirigentes. Cualquiera oye; lo trascendente, lo útil es corresponder con actitudes que, como dagas afiladísimas, corten de raíz los problemas.

En el resumen anual del Sistema de Auditoría en Sancti Spíritus afloró que las deficiencias fundamentales detectadas en la última etapa estuvieron relacionadas con presupuesto, inventario, efectivo, nómina, información estadística y obligaciones por pagar a las arcas estatales.

Las causas y condiciones que abonaron las insuficiencias se tornan reincidentes de un año a otro, y resulta lo más preocupante. Los expertos refieren la falta de supervisión y control, la inobservancia de la legislación vigente, la superficialidad en los controles realizados, la no consolidación de las áreas estadística y contable y la negligencia en el cumplimiento de las funciones y atribuciones.

Obviamente, restaría mencionar la madre, al parecer, de las causales: no implementar adecuadamente el sistema de control interno, establecido mediante la Resolución No.60/11, de la Contraloría General de la República.

Donde ello ocurre, la formalidad cunde y daña; perjudica la empresa, la institución, y se olvida de que “el control interno va en la sangre”, “no es una tarea más”, como expuso Acela Martínez Hidalgo, vicecontralora general, en visita a Sancti Spíritus en fecha reciente.

En el territorio, en específico, las auditorías sacaron a la luz una decena de presuntos hechos delictivos, descubiertos en las Empresas de Comercio y Gastronomía de Yaguajay y Sancti Spíritus (tres en esta última), en la Provincial de la Industria Alimentaria y Servicios Comunales de Cabaiguán y Sancti Spíritus. A la relación se suman la Sucursal 5212; la Unidad 414, de Trinidad, perteneciente a la Empresa Mayorista de Productos Alimenticios, y Acopio, del municipio cabecera.

Si de la simulación al delito media un paso, del delito a la corrupción, prácticamente milímetros. Lo revela un informe de la Contraloría Provincial, al que tuvo acceso este reportero. En la totalidad de las citadas entidades, las posibles manifestaciones delictivas y las corruptas constituyen raíz y tronco del mismo árbol.

Una apreciable cantidad de los actos llevaron el estigma de la deshonestidad de los implicados, quienes se escudaron en sus funciones para obtener beneficios personales, y así echarle tierra y darle pisón a la ética.

Más de un proceso penal —hoy en diferentes fases— quedó abierto; más de una medida disciplinaria, impuesta, luego de las acciones de control. A un lado la ambigüedad; fueron aplicadas 204 sanciones administrativas: 31 a directivos, 69 a ejecutivos y 104 a trabajadores. Lo que el control pudo prever derivó en estas medidas, cuyos ecos llegaronhasta la familia.

Por fortuna, crear un ambiente de control ha dejado de ser utopía en entidades espirituanas como la Unidad de Flora y Fauna de Yaguajay, la Empresa Forestal Integral y la Empresa Eléctrica, con calificaciones positivas en las auditorías practicadas el pasado año. ¿Todo funciona a la perfección en dichos sitios? No deliro; pero sí podría asegurar que allí existe menos espacio para que el delito y la corrupción nazcan y echen cuerpo.

Acerca de jmanuelr

Universidad de Sancti Spíritus ¨José Martí Pérez¨

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