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Lo que no se dice sobre las protestas violentas en Venezuela

https://actualidad.rt.com/actualidad Ninguna muerte es justa. En el último mes, cuarenta y dos familias han sido enlutadas en el contexto de las protestas violentas convocadas por la oposición y la mayoría […]

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Ninguna muerte es justa. En el último mes, cuarenta y dos familias han
sido enlutadas en el contexto de las protestas violentas convocadas por
la oposición y la mayoría de ellas no eran parte de las manifestaciones.

Almelina Carrillo pasaba cerca de una marcha pro-gubernamental cuando
Jesús Albi le lanzó una botella con agua congelada, después que un opositor llamara
a “neutralizar” así al chavismo.

Brayan Principal, de 14 años, recibió un disparo mortal cuando un grupo de
derecha irrumpió violentamente en un urbanismo, construido por el
chavismo, en Lara, en el occidente de Venezuela. A Miguel Castillo,
opositor, lo asesinaron con un disparo a quemarropa, presuntamente
dentro de la misma marcha en la que participaba. A Niunar Sanclemente,
efectivo de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), lo mataron con un
disparo en el tórax mientras controlaba el orden público en una
manifestación contra el presidente Nicolás Maduro. La lista continúa y
ya acumula 42 víctimas fatales.

Desde que la oposición llamó a las calles a exigir la salida de Maduro,
a quien tildan de “dictador”, la Fiscalía contabiliza más de 700 heridos
y más de cuatro decenas de víctimas fatales, entre ellas, sólo cuatro
por exceso de las autoridades y cuyos responsables ya han sido
condenados por la justicia. Pero la mayoría de las personas que
fallecieron ni siquiera participaban en las movilizaciones de derecha.
¿Por qué se omite esa realidad?

Río revuelto
Hace seis semanas inició la escalada ininterrumpida de la oposición para
mantener a sus adeptos en las protestas: “Otro día de resistencia. Otro
día más de problemas para Maduro. De esto se trata: que termine de
entender que no va a poder gobernar así”, escribió el 20 de abril
en sus redes el vicepresidente de la Asamblea Nacional y quien ha tomado
la batuta de las convocatorias, Freddy Guevara. El mismo día de su
tuit murieron 14 personas, nueve de ellas electrocutadas mientras
intentaban saquear una panadería en una zona popular de Caracas.

Sin embargo, todas las víctimas han sido presentadas por medios
internacionales como “muertos por la represión
y la derecha ha señalado sin miramientos al gobierno de ser responsable
de cada uno de los fallecidos. La omisión de las circunstancias en las
que ocurrieron los hechos, como la presunta actuación de bandas armadas
dentro de la derecha, da qué pensar.

El defensor del Pueblo, Tareck William Saab, ha sido una de las voces
más enfáticas en denunciar la presencia de sujetos armados en las
manifestaciones de la oposición que tienen un propósito claro:
*”ocasionar víctimas mortales, desnaturalizar las marchas y enlutar la
nación”*.

Para Saab, en casos como el del GNB asesinado Niumar Sanclemente en
Lara; del adolescente Brayan Principal, en Caracas; de los jóvenes
opositores Carlos Moreno, Juan Pernalete, Armando Cañizalez y Miguel
Castillo, también en la capital venezolana; así como de Paola Ramírez,
cuyo homicida es Iván Alexis Pernía Pérez, un militante del partido
opositor Vente Venezuela en Táchira; “se revela el sistemático uso de pistoleros
y francotiradores”.

De las 42 víctimas fatales, al menos 27 fallecieron con disparos
certeros; la mayoría en la cabeza o en el tórax. En la lista de Saab
también figuran los nombres de Jesús Sulbarán, Luis Alberto Márquez y
Anderson Dugarte, quienes *compartían un denominador común: eran
chavistas, murieron por acción de un arma de fuego y residían en el estado Mérida,
en la región andina de Venezuela.

Funcionarios condenados
El balance más reciente del Ministerio Público contabiliza a 844 personas
lesionadas, de las cuales 408 fueron reportadas “en investigaciones de
delitos comunes”. Los funcionarios de las fuerzas de orden público,
responsables de agresiones, han sido imputados por la Fiscalía y, varios
de ellos, sentenciados como el sargento segundo del Ejército, Elvis Manuel López Hidalgo, de 21
años, condenado por atropellar a la estudiante de medicina Aliz Whaskier,
durante una protesta opositora en Guárico, en el centro del país.

En los casos de Daniel Queliz, Gruseny Canelón, Christian Ochoa Soriano,
manifestantes opositores que fallecieron por la comprobada acción
desproporcionada por las fuerzas de orden público, la Fiscalía ha
imputado a los señalados por la comisión de estos hechos y los
tribunales han emitido las órdenes de aprehensión correspondientes.

“Se ha hablado de abuso y todas las pruebas que se han consignado se han
procesado. De esos 105 detenidos, hay 21 funcionarios, porque está
comprobado que cometieron abuso del uso de las fuerzas de seguridad.
Serán enjuiciados y van a quedar en la cárcel como tiene que ser”,
declaró a mediados del mes pasado el presidente Maduro, citado por
Notitarde.

Sin color político
Pero si algo ha pasado de manera soterrada del ojo público al abordar el
conflicto en Venezuela ha sido *la cantidad de víctimas fatales que
no formaban parte de los “bandos” políticos que han tomado las calles*:
amas de casa que regresaban de compras, como Almelina Carrillo; jóvenes
como Paola Ramírez, que cometieron el “error” de estar en el blanco de
un hombre que pretendía disparar contra supuestos “colectivos
chavistas”; o adolescentes como Brayan Principal, quien fue alcanzado
por una bala mientras hacía un mandado a sus padres -residentes de un
urbanismo de vivienda social construido por el gobierno  que
resultó atacado por militantes de derecha-, engrosan el parte luctuoso.

*No eran manifestantes de color político alguno*, no murieron
mientras se enfrentaban a la policía o fueron “reprimidos”. No. Todos
ellos, 12 hasta ahora, estaban en el lugar desafortunado de la
historia cuando pasaron a convertirse en los “saldos” utilizados por la
oposición para justificar más violencia en la calle.

En redes sociales, voceros de la derecha como el diputado Henry Ramos
Allup o la líder de Vente Venezuela, María Corina Machado, han instado a
sus seguidores a “honrar a los caídos” con llamados  a nuevas acciones
de calle porque, supuestamente, fallecieron por la culpa de agentes de
orden público.

Machado admite abiertamente que el objetivo venidero es salir de Maduro
y que la derecha requiere, para ello, el respaldo del Ejército: “con tu
apoyo tu apoyo lo lograremos más rápido y con menos dolor. Estás a
tiempo”, escribió en su cuenta de Twitter a los soldados.

El plan de la oposición es mantener la mecha de las protestas
encendidas, aunque es evidente el declive de la convocatoria por la
menguada participación en las últimas acciones de calle. Paralelamente,
sus dirigentes se mueven en la región para solicitar una
intervención internacional, que ya cuenta con la anuencia de EE.UU.
Puertas adentro, han llamado a “desafiar la noche” con una
movilización, ha dicho Guevara.

El lunes, en Caracas, la derecha hizo un “trancazo” que impidió el libre
tránsito en varias arterias viales principales, obstruidas por escasos
manifestantes sentados en sillas, como en un picnic. En un lujoso café
del este capitalino, un dirigente de la derecha decía con sorna: “La
Mesa de la Unidad (MUD) ha sido secuestrada por Freddy Guevara. Esto es
una cagada”.

Pero lejos la “aritmética” política de un bando u otro, lo cierto -y
abrumadoramente real- es que 42 familias venezolanas intentan superar
las ausencias de los suyos, de los que amaron, de los que extrañan. A
esos que, ni con el mayor esfuerzo de abstracción, pueden
reducir a miembros de una lista, de un “balance”.

Acerca de jmanuelr

Universidad de Sancti Spíritus ¨José Martí Pérez¨

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