Cuba

El pie forzado de Pánfilo

Por: Delia Proenza http://escambray.cu ¿La filosofía de Facundo o la perseverancia de Pánfilo? Esa fue la disyuntiva sobre la que nos puso a pensar la última entrega de Vivir del […]
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¿La filosofía de Facundo o la perseverancia de Pánfilo? Esa fue la disyuntiva sobre la que nos puso a pensar la última entrega de Vivir del cuento

Fidel, el mismo Fidel que dijo en alguna oportunidad, aunque muchísimas veces habló del tema, que nada es peor que la ausencia de crítica, no podía arreglarlo todo con una varita mágica. Por eso nos pidió un día que cada uno de nosotros, los que defendemos un mundo como el que él soñó y hasta se encargó de construir en la medida de lo posible, fuera su propio Comandante en Jefe.

El programa de Pánfilo, como se le conoce popularmente al espacio televisivo Vivir del cuento, nos tiene acostumbrados a tocar asuntos tan sensibles de la vida nacional que esta última entrega no sorprendió a sus más fieles seguidores, habituados desde hace años a reír con los tropiezos y las penurias cotidianas del cubano común.

Pero sucede que El traslado de Facundo, título del más reciente capítulo, no cuestiona algo en particular, digamos la llevada y traída calidad del pan, la ilustrativa reducción de las hojas de la libreta o la nunca entendida venta de pollo por pescado. Ni siquiera esa verdad tan categórica para muchos que en boca del protagonista suena a “teque”: todo lo que nos pasa es culpa del bloqueo.

Ante millones de televidentes Pánfilo y su consejo de vecinos lanzaron un pie forzado para el autoanálisis y desnudaron los tropiezos comunes del delegado para tramitar y solucionar los problemas —“planteamientos”— de las comunidades que representa.

“Usted no tiene que resolver nada, ni lo que le plantean los vecinos son problemas, Pánfilo. Ellos le hacen planteamientos y usted les va a buscar una respuesta, solo eso”, más o menos con tal lógica “asesora” Facundo al anciano para que acepte el cargo circunstancial, con lo cual obtiene el resultado contrario. Y ya se sabe que Facundo no inventó nada nuevo; solo emplea el lenguaje instaurado en la siquis de no pocos dirigentes que viene lastrando la imagen de los representantes de gobierno en la base. Tanto, que algunos de ellos terminan convenciéndose de lo que no es; tanto, que alguna gente llega a dudar de sus representantes aunque estos no deban culpa. Porque hay muchos, muchísimos delegados que, como se dice en buen cubano, “guapean” duro tras soluciones y las encuentran.

Hastiadas de que los asuntos se “eleven” cual globos, de que no se halle una alternativa viable a algo que se propone porque alguna estructura ya hizo “los análisis correspondientes y acordó que no es posible”, de que las escaseces reales se confundan con los malos manejos y el burocratismo se divierta remitiendo de una puerta a otra o demorando cuños, hay por ahí muchas personas reclamando el mandato de Pánfilo.

No hay que venir del extranjero para saberlo, como tampoco para discernir que toda la culpa no la tiene el bloqueo, ni el presumible resquebrajamiento de valores en la sociedad. La culpa, en mi modesta opinión, la tiene la pereza a la hora de percibir los bombillitos que, de tanto en tanto, se encienden a modo de alarma cuando algo anda mal. El conformismo de quien no encauza con la debida urgencia un asunto que puede parecer trivial, pero toca médulas. La indiferencia de quien no padece por los demás. La impunidad, digamos, del maestro panadero, el vendedor de viandas y quien expende materiales de la construcción junto con sus respectivos jefes, para no salir del entorno de las gestiones de Pánfilo.

La pregunta de todos ellos ante las demandas “ilógicas” del nuevo representante de vecinos debería mover a la reflexión. “¿Y este viejito quién es?”, se cuestionan. Es ahí donde entra la verdadera esencia del llamado de Fidel a sentirnos responsables por lo que puede suceder en nuestro entorno, hacer valer lo justo, desterrar lo mal hecho, restaurar el orden en cualquiera de los ámbitos en que nos movamos. Nosotros decidimos, así nos enseñó a pensar.

Pareciera una contradicción instaurada con el devenir del tiempo, pero no la hay. Al momento de su nacimiento, más de 40 años atrás, cuando se hablaba del Poder Popular como del verdadero poder del pueblo la mira estaba puesta, igual que ahora, en ciudadanos capaces que se identificaran con lo que les dolía a los demás y buscaran remedio para sus males.

Yo vi nacer aquellas estructuras de gobierno desde mi propia casa, supe lo que era gobernar sin que se robara a nadie ni se desviasen los recursos comunes. Justo también es decir que hoy conozco a personas que ejercen ese tipo de poder emanado del ejemplo.

No estamos en la Cuba de finales de los 70, pero quedan en esta isla suficientes decoro y voluntad como para que hombres y mujeres dispuestos a ello se “batan” con los problemas, desafíen estrecheces económicas y encuentren soluciones. Solo que para lograrlo deben ser corregidos, si no apartados del camino, aquellos eslabones que en vez de facilitar obra tan humana la entorpecen.

Ojalá El traslado de Facundo sirva para abonar el inminente proceso de nominación de candidatos a delegado del Poder Popular, previsto a iniciarse el próximo lunes; ojalá en esas reuniones y en las próximas elecciones encontremos muchos delegados como Pánfilo.

 

Acerca de jmanuelr

Universidad de Sancti Spíritus ¨José Martí Pérez¨

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