Por David Urra*
El 7 de Enero de este año 2016, nos enteramos por un artículo publicado por el Wall Street Journal titulado “Missing U.S. Missile Shows Up in Cuba” que los Reyes Magos le habían ofrecido a los cubanos un regalo muy especial, un misil aire-tierra Hellfire de procedencia norteamericana. Imaginamos que el Presidente cubano estaba muy contento, pues al fin podría conocer que había dentro de uno de los misiles que los EE.UU tenían preparados para acabar con los Castro en Cuba.
Pero ¿cuál es el trasfondo de este extraordinario palo periodístico que los autores del Wall Street Journal Devlin Barrett y Gordon Lubold sacan a la luz pública con más de 19 meses de atraso después de ocurrido?
Después de releer con detenimiento el artículo y algunas de las réplicas que ha ocasionado, incluyendo la de personalidades tan destacadas como John McCain, pensamos que hay un grupo de interrogantes que todo análisis serio debería responder.
¿Por qué ahora sale esta historia cuando los hechos se remontan por lo menos al primer semestre del año 2014?
¿Por qué el relato de los hechos narrados por los autores y que dicen repetidamente estar avalados por “personal relacionado con los hechos” tiene tantas contradicciones e imprecisiones?
¿Cómo se explica esa irresponsable red de empresas privadas que transportan armamento tan “sensible” por todo el mundo?
¿Es el Hellfire en realidad esa maravilla tecnológica que hundirá a las Fuerzas Armadas de los EE.UU si es conocida por los “enemigos”?
¿Le interesaría a Rusia, Irán, Corea del Norte o China, saber la tecnología que usa el Hellfire?
¿Obtendrán algún beneficio concreto los cubanos con la entrega de tan “avanzado” artefacto a alguna de las potencias o países que combaten contra las tropas norteamericanas que actúan en cualquier parte del mundo?
¿Tendrá alguna relación la aparición, en este momento tan delicado de las relaciones entre EE.UU y Cuba, del artículo que sugiere sin ofrecer ningún elemento probatorio, la posibilidad de que Cuba haya montado una operación de inteligencia para robar tan preciado secreto tecnológico-militar?
Como es lógico todo análisis debe considerar fuentes diversas que permitan corroborar los hechos y esto es lo que trataremos de hacer en este material.
Para empezar deberíamos referirnos a la parte de esta historia que habla de cómo sucedieron los hechos que a pesar de venir de “fuentes relacionadas”, según los autores, no tienen fecha y se contradicen unos con otros.
Según el fabricante Lockheed Martin Corp, el misil con cabeza inerte (sin carga explosiva) había sido enviado a España, para emplearse en una maniobra de la OTAN. Solo que no especifica que función tendría el misil en esas maniobras.
Según expertos en la materia el empleo de estos misiles en una maniobra puede tener 3 funciones: 1- Emplearlos como medios para la preparación y puesta en completa disposición combativa de los portadores (helicópteros, aviones o drones); 2- Para ser lanzados contra objetivos ficticios, para lo cual como regla se emplean misiles de combate que permitan valorar el efecto completo de su empleo; 3- En algunos casos se emplean misiles como blancos para que los medios de defensa antiaérea y de lucha radioelectrónica, puedan practicar su utilización real contra objetivos cercanos a la realidad.
Si consideramos valido el relato de los autores, el misil debería regresar a EE.UU vía Alemania, esto descarta las variantes 2 y 3, pues en estos casos el misil se destruiría.
Si consideramos solo la variante 1 salta a la vista una duda razonable ¿Tendría algún sentido práctico enviar a España desde Orlando en EE.UU estos misiles solo para que los militares los manipulen entre el almacén y el medio aéreo y viceversa? ¿No hubiera sido más racional emplear los misiles que se encuentran en Alemania o España donde EE.UU tiene desplegada una enorme fuerza que debe de poseer los suficientes misiles para realizar esta práctica con solo retirar la carga explosiva y colocar una carga inerte, enviada de EE.UU para el caso de ser esto necesario? ¿Es que acaso no posee EE.UU la suficiente capacidad de almacenamiento en las múltiples bases que posee en Rota España o Alemania para guardar estos misiles y no enviarlos de nuevo en un largo viaje a EE.UU?
Estos elementales razonamientos hacen poco creíble la historia del objetivo del traslado.
Hay otro elemento que aporta claridad al asunto y está relacionado con la extraña red de empresas privadas y públicas que manipulan este tipo de carga. Según observamos los misiles, e imaginamos que otros tipos de armamento también, son transportados por una red no militar donde la posibilidad de una pérdida o desvío puede ser muy natural.
Según datos aportados por los propios autores “cada año hay alrededor de 1500 divulgaciones de violaciones potenciales para el Control de Exportaciones de Armas en EE.UU” algunas de ellas tienen relación con envíos de misiles. Según un funcionario del Departamento de Estado, citado por los autores esto ocurre frecuentemente producto del volumen de Comercio de Defensa.
Sobre esta cuestión surgen inevitables interrogantes: ¿Cómo es posible que EE.UU que exporta miles de millones de dólares anuales en armas, tenga un sistema tan vulnerable de distribución que pone en riesgo no solo la tecnología que posee, sino y la posibilidad de que estos artefactos caigan en manos de sus enemigos? A pesar del enorme presupuesto militar de este país y los incontables medios que poseen sus fuerzas armadas, ¿cómo estos no son los encargados de transportar y vigilar que estos armamentos no caigan en manos ajenas? ¿Acaso estos envíos no están convenientemente identificados y poseen el Packing List correspondiente para “desviarse” así de su rumbo y caer en manos de cualquiera?
Da la impresión de que este irresponsable “sistema de distribución” está hecho para emplearse en el abastecimiento de las tropas y aliados norteamericanos por el mundo, incluso los no declarados.
Es muy sospechoso que los norteamericanos utilicen los sistemas de distribución de carga civiles para el transporte de su equipamiento militar.
Pero inclusive si así fuera cómo es posible que esta carga, debidamente identificada haya pasado por tantas manos sin que se percataran del error. Se trata de que después de haber sido “utilizado” en España el misil debió ser enviado a Alemania para viajar de nuevo a EE.UU. En la práctica, según los reporteros, viajo a Francia para después recalar en Cuba.
Si así fuera debieron haber varios errores: uno en España al ser enviado a Francia en lugar de Alemania, otro en Francia al no percatarse de que la carga no tenía a Paris como destino, pero después hubo otro en el mismo país al enviar una carga, que no había llegado correspondientemente con la documentación correcta, a otro destino no consignado en sus documentos.
Aparentemente los únicos que no se equivocaron fueron los cubanos, que inmediatamente identificaron una carga errada y la confiscaron. ¿Sera que en Cuba el sistema de control de cargas es más eficiente que en España y Francia?
Aunque el artículo no precisa fechas, el misil debió “perderse” entre enero y junio del 2014, ¿será posible que la investigación no se haya podido concluir hasta la fecha de hoy y ahora parece que el hecho acaba de ocurrir? Se trata de un cohete perdido y no de una caja con melocotones en conserva y estos países son precisamente aliados de EE.UU.
Pero lo más interesante son las especulaciones que se deslizan muy sutilmente en el trayecto del texto elaborado por Barrett y Lubold.
El artículo no comienza describiendo los hechos, sino especulando que la llegada del misil Hellfire a Cuba puede ser obra de una operación de Inteligencia de las autoridades cubanas???!!!
Después se aclara que el misil no tenía carga explosiva – como para no armar un escándalo donde se acusen a las autoridades norteamericanas de enviar cargas explosivas en aviones civiles por todo el mundo. Para después sugerir que posee tecnología sensible en su interior que podría ser entregada por Cuba a países con los que EE.UU tiene hostilidades: Rusia, China, Irán o Corea del Norte.
Es aquí donde los autores descubren las verdaderas intenciones del artículo.
Para empezar podríamos señalar algo que los autores deberían conocer y no incluyeron en el artículo, ya el Hellfire está obsoleto. Los informes actuales de la prensa militar estadounidense dicen que en agosto del 2015 la decisión fue tomada para desarrollar el Conjunto de Misiles aire-tierra JAGM para retirar no solo el obsoleto Hellfire II sino y el BGM-71 TOW y AGM-65 Maverick.
La cuestión consiste en que el Hellfire posee un sistema de seguimiento por láser que es altamente vulnerable cuando en la zona de operaciones hay polvo o humo, cosa muy común en los campos de batalla, además de obligar al portador a mantener la visibilidad sobre el objetivo lo que no permite lanzar y olvidar el blanco.
El nuevo JAGM tiene un sistema buscador dual añadiendo al laser semiactivo un sistema de guiado por radar de ondas milimétricas lo cual lo hace más efectivo en las condiciones reales del combate. Además permitirá que los medios portadores puedan realizar el lanzamiento y olvidarse del objetivo, tomando las precauciones necesarias para evitar ser interceptados.
A esta altura del relato cabría preguntarse ¿Para que necesitarían Rusia, China u otros países una tecnología que ya está superada y no será la que enfrenten en el posible teatro de operaciones?
Los rusos poseen ya en activo en su arsenal los Vijr-1 que son muy superiores a los Hellfire, además de la familia de los X-29 similares al Hellfire y de amplio uso en Afganistán y Siria.
Analicemos brevemente las características de uno y otro.
CARACTERISTICA HELLFIRE II VIJR-1
Largo 1,8 m 2,75 m
Diámetro cuerpo 178 mm 130 mm
Peso 50 kg 45 kgs
Alcance 8 kms 10 kms
Velocidad de vuelo 425 m/seg 610 m/seg
Sistema de guiado Laser semiactivo Dual
Carga explosiva 8 kg ¿?
Como podemos observar las diferencias entre el ya activo Vijr-1 y el Hellfire II, son evidentes. Si a esto sumamos que los coeficientes de efectividad ya probados del Vijr-1 están en el orden de 0,8, y los del Hellfire no sobrepasan el 0,4, podíamos concluir que a los rusos no les dicen nada los sensores y tecnologías que puedan ofertarles los cubanos con el Hellfire obsequiado por los EE.UU.
Así que, si los cubanos pensaron que negociarían un contrato jugoso con la venta de la tecnología Hellfire, pueden olvidarse de las ilusiones.
Por otro lado, la entrega de esta tecnología a países como Irán o Corea del Norte, no mejoraría nada en cuanto a novedad los medios que ya poseen estos países y si tendría un costo político demasiado alto para los cubanos. Sería insensato pensar que después de 55 años de duro bregar contra la potencia más grande que existe en el mundo, los gobernantes cubanos echarían por la borda la posibilidad de eliminar el embargo que pesa sobre sus hombros para entregar un cohetico obsoleto a algún país que confronta a los norteamericanos.
Es posible que pocos conozcan que este hecho no es el primero de su tipo que ha sucedido con armamento norteamericano que por una razón u otra haya caído en manos de los cubanos. El U-2 derribado por las unidades soviéticas durante la Crisis de los Misiles fue traslado a la Unión Soviética donde fue sometido a un proceso de ingeniería inversa.
Igualmente en los años 80 recaló en las costas cubanas de Holguín un torpedo MK-43 de ejercicio cuya tecnología era poco conocida en el entonces campo socialista y también fue enviado a los soviéticos para ser analizado.
Solo que ahora la situación es totalmente distinta pues no existen los lazos militares y políticos que existían entonces entre Cuba y estos países.
Lo que sí es muy interesante es la irresponsable red de logística que utiliza EE.UU para distribuir su armamento militar, compuesta por líneas aéreas civiles, transportistas privados y una muy poco fiable red de control que demora meses en detectar la perdida de medios tan delicados como es el armamento.
¿Sera que esto está hecho a propósito, para justificar las enormes cantidades de armamento que reciben los grupos terroristas en el mundo?
En una información publicada recientemente por Sky News y que es acompañada por un video promovido por el EI se muestra como ingenieros al servicio de esta organización terrorista trabajan en un misil tierra aire que tiene la capacidad de derribar aviones civiles y drones. En el video se evidencia que el equipamiento que se emplea es de alta tecnología lo que genera de inmediato una pregunta obvia ¿Cómo la consiguen si según las autoridades norteamericanas ellos controlan de forma muy celosa estos medios?
Según el reporte, el EI pudiera utilizar un montón de cohetes que occidente considera ya obsoletos y modernizarlos para emplearlos contra aviones civiles.
¿Sera que el Hellfire cubano estaba en la lista de esos que milagrosamente caen en manos de grupos terroristas, pero que un despachador en Francia creyó oportuno enviar a otro país “terrorista” según los patrones norteamericanos?
¿Si el EI posee misiles portátiles antiaéreos, tanques y drones, como no obtener también los Hellfire para su uso o abuso en las misiones militares que EE.UU les compromete contra el Gobierno de Bashar Al Assad?
Sería muy complicado decir quién está detrás de este artículo publicado convenientemente en el momento en que las relaciones Cuba – EE.UU se están relanzando con no pocas dificultades. No sería la primera vez que determinados círculos de poder en este país, donde controlan los medios masivos de difusión, lancen una campaña de desinformación de esta índole.
Posiblemente no pase nada con el Hellfire cubano, pero dejará en los múltiples lectores la sensación de que Cuba es hostil a EE.UU, cuando los hechos han demostrado fehacientemente lo contrario. De paso torpedeara los esfuerzos del Presidente Obama por echar adelante su decisión de restablecer las relaciones con Cuba.
Los cubanos no solo están desprovistos de la capacidad de sacarle provecho a la “maravilla” tecnológica ofrecida por EE.UU, sino que por demás no les interesa pues su sistema defensivo posee los medios necesarios y sus prioridades ahora no son hacer una guerra contra EE.UU.
¿Quién está detrás del Hellfire cubano? De seguro lo sabremos próximamente. Parece ser que los objetivos de esta tardía revelación están relacionados con el estado actual de relaciones entre los Estados Unidos y la isla caribeña. El Hellfire cubano apunta a este objetivo, y dañar las acciones que han decidido emprender los presidentes Barack Obama y Raúl Castro es el principal objetivo de este disparo.
Al parecer algunos no comprenden que pase lo que pase, este proceso es irreversible.
* David Urra es graduado de la Escuela Superior Naval del Caspio en Baku.
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